Miraflores: 'Poesía en el Parque': el oasis cultural que cumplirá 30 años en el anfiteatro del Kennedy
Los viernes por la tarde, cuando el bullicio de Miraflores comienza a mezclarse con el canto de las aves y el murmullo de los transeúntes, el anfiteatro del parque Kennedy se transforma. Allí, frente a curiosos, vecinos habituales y visitantes ocasionales, la palabra toma cuerpo.
No hay escenario elevado ni luces artificiales: solo un micrófono, un reloj que marca tres minutos por intervención y una regla básica —escuchar—. Así funciona Poesía en el Parque, el proyecto cultural que este 20 de marzo cumplirá 30 años de existencia. La iniciativa nació en 1996, aunque sus raíces se hunden algunos años antes.
Su fundador, el poeta, docente y gestor cultural Eduardo Rada, recuerda que la idea de llevar la poesía a un espacio público responde a una convicción profunda: la cultura no debe recluirse en auditorios ni circuitos especializados. En el mundo griego, el ágora era el punto de encuentro para el teatro, la filosofía y la multiplicidad de opiniones.
Cien poetas alzaron la voz en rechazo a Sendero Luminoso, en un gesto público que, además de literario, fue político en el sentido más ciudadano del término. Cuatro años después, aquella experiencia se convirtió en un encuentro semanal. Desde entonces, Poesía en el Parque se realiza sin interrupciones, atravesando cambios de gestión municipal, crisis políticas, migraciones y hasta una pandemia.
Ha pasado por seis o siete gobiernos municipales y se ha mantenido porque han entendido su valor, señala Rada. La dinámica es sencilla y, a la vez, radicalmente democrática. Cualquier persona puede participar: niños, jóvenes, adultos y adultos mayores; poetas consagrados o aficionados; limeños, migrantes o turistas.
No se exige carnet ni residencia. Cada quien lee un poema propio o ajeno, sin censura previa, salvo una única restricción: no se permiten discursos político-partidarios.
Cada uno se hace responsable de lo que dice, pero aquí no venimos a hacer proselitismo, aclara. Antes de la pandemia, el anfiteatro albergaba una programación más amplia. Desde las seis de la tarde, grupos de adultos mayores bailaban al ritmo de música popular; luego venía la hora de poesía y, más tarde, el coro de la Municipalidad de Miraflores.
Era un evento lleno de gente, de cultura y entretenimiento. Se sentían en familia, recuerda Rada.
Hoy, aunque la actividad se ha reducido, el espíritu persiste. El viernes pasado, el encuentro alcanzó un récord reciente: 33 poetas inscritos en poco más de una hora. Entre ellos, tres niñas.
Hay una chiquita de unos 11 o 12 años que al inicio llegaba tímida. Ahora sale con seguridad y dice lo que piensa.



